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Egipto, regalo del Nilo según Herodoto, partiendo de la base de que el 90%
de su superficie actual es desértica sin duda alguna debe su existencia al rio
Nilo. Con una longitud de 6.650 km y un caudal de más de 2.800 m3/s es el
segundo rio más largo de mundo.
Las inundaciones anuales de su cuenca (que actualmente alcanza los 3,5
millones de km2) permitieron un gran desarrollo del Antiguo Egipto puesto que
con poco esfuerzo obtenían unas cosechas muy abundantes que además de abastecer
el consumo de la población les permitió una prosperidad económica basada en el
comercio.
Desde la construcción de la Alta Presa en Asuán se consiguió regular las
crecidas evitando las sequias y/o inundaciones que se habían producido como
consecuencia de la imprevisibilidad de éstas pero ha conllevado una serie de
efectos negativos como la salinización del delta del rio y la contaminación
producida por los fertilizantes y pesticidas.
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